14.3.15

La ignorancia, esa arma de destrucción masiva.

Como otras veces, pasé por el Parque de Esculturas, y automáticamente me acordé del artículo de Jaime Clara en su blog  , lo que ameritó que me detuviera y lo recorriera ....
Ese lugar inaugurado hace casi 20 años como entorno del ex edificio de presidencia,  fue diseñado por los Arqs. E. Benech y  M. Danza,  y es donde se encuentran obras de  escultores renombrados como  Pailós,  Pintos, Atchugarry,  Cabrera, G. Fonseca,  Lorieto,  Matto,  Podestá,  Abbondanza, y  Riva-Zucchelli.
El abandono  de ese espacio es, más que una metáfora, una descripción gráfica del estado de la educación y la cultura en general de la sociedad, y de la nula atención y cuidado del patrimonio artístico del país en particular. 
No poco se ha comentado el tema, pero es de ésos que además de ponerse sobre una mesa y debatirlos requieren una atención de la que hace años carecen. No está en ninguna agenda política nunca tienen prioridad, nadie se ocupa. Y es de todos y de nadie, como los cuadros que desaparecen de museos u oficinas públicas, como los edificios que dejamos venir abajo para después lamentar males mayores..
Eso se puso allí hace 20 años y se olvidaron, de hecho podría casi imaginar a 3 personas, con mamelucos, y sierras en mano destrozando alguno y llevándoselo en partes , podría suceder perfectamente: no hay vigilancia ni mucho público al que le importe y juraría que de noche el tema es peor. Si da miedo imaginarse eso, es precisamente lo que pasa: de a poco se van llevando y anulando ese acervo: y se cumple la Teoría de las ventanas rotas, donde cuando algo que está en vía pública no se cuida, su destrucción esta asegurada en corto plazo.
Caminería obsoleta y en pésimo estado, señalización de mala calidad y destrozada, grafittis en asientos, y obras de arte mismas totalmente vandalizadas.
Puede entenderse cuando no hay recursos para crear cosas nuevas pero la desidia y omisión en lo que ya se tiene, y cuyo valor es excepcional es no solo imperdonable sino que debería ser combatida y castigada, no ignorada. 
Para quienes como yo, hace tiempo no lo veíamos en detalle, los invito a reflexionar con esto y pensar...por ejemplo: 
El costo de trasladar y limpiar esas piezas a otros lugares o circuitos muy disfrutables por todos ( y más concurridos o vigilados)  seguramente sea significativamente menor que la máscara amarilla totalmente innecesaria y carísima con que se cubrió el edificio, actualmente de Asse.. 
En vez de lo anterior, podrían haberse trasladado ....algo de este estilo a modo de croquis rápido....
Doblemente grave en este caso: La escultura que esta deteriorándose en otro lado y la casa  de valor arquitectónico desaparecida.
Nota para quienes reclamen (con toda razón) que solo se propone para el sur de la ciudad y se olvidan del resto: desde ya que es válido para cualquier plaza de cualquier barrio. La diferencia la hace , incluso en el lugar donde están ahora el que esté iluminado y con personal de seguridad. Y la verdad sea dicha,para una muestra rápida del concepto,  en internet abundan más fotos de la rambla que otra cosa. 
El fondo del tema no es geográfico sino conceptual de gestión y cuidado por el patrimonio, es rescatar esas esculturas, dejarlas donde están o trasladarlas, pero no dejarlas en el olvido y entregadas a los vándalos. No es que se instalan y se olvidan, hay que seguirlas, cuidarlas y mantenerlas , como todo bien público.
Más paradójico aún es ver en la puerta del edificio un bronce de José Artigas y recordar algunas de sus máximas:
"No venderé el rico patrimonio de los orientales al vil precio de la necesidad"...o 
“Nada podemos esperar si no es de nosotros mismos.” ..o 
“Cuando se trata de salvar los intereses públicos, se sacrifican los particulares” 
Cuándo será que honremos al prócer con hechos y no sólo con retratos detrás de los escritorios de funcionarios..?

7 comentarios:

Andres Lepiane dijo...

no coincido con que lo tengan que mudar a los barrios privilegiados, hay que educar invertir en cultura para que los barrios también puedan valorar las obras de arte, sino siguen favoreciendo a esa gran brecha cultural de las clases sociales urugayas

Gabriela Pallares dijo...

Hay pocos lugares de Mvdeo tan compartidos por tdoos los habitantes como la Rambla, pero ya agregamos comentario al respecto, es atendible y compartido el sentimiento. La denuncia es formal y conceptual, no geográfica. Comparto totalmente que pueden distribuirse en tantas plazas como municipios u obras haya, el cómo y dónde puede evaluarse, lo prioritario es frenar ese descuido donde perdemos todos: o se limpian, iluminan y vigilan donde están, amén de arreglar caminería señalización etc o se trasladan, pero sabiendo que requerirán en cualquier parte los mismos cuidados y mantenimiento que no se les dieron allí.

AnnA dijo...

Totalmente de acuerdo...siempre pasé en ómnibus por ahí y recuerdo cuando esa zona estaba más cuidada...aún hoy con un shopping ahí, no les dan bola y son esculturas..es arte...deberían hacer algo con ellas desde levantar la zona o trasladarlas a algún lugar...en lo posible no desperdigadas, sino juntas donde sea un paseo de arte nacional...y porque no la rambla...ya terminemos de ese cuanto barato de ofendernos de que no lo pongan en nuestro barrio, seamos realistas, en la mayoría de los barrios correrían peor suerte de la que ya están llevando.

Anónimo dijo...

Disculpame? Vos leíste el artículo? De dónde sacaste que la persona que escribió esta nota propone barrios "privilegiados"?

Santiago Gómez dijo...

Desconocía los nombres de los autores de las diferentes obras ubicadas en el entorno al ex-edificio de Pcia. de la República y su procedencia.
Considero destacable el interés periodístico en el tema, especialmente la preocupación por el abandono de estas.

Me preocupa que hasta en esta situación, en la que se denuncia la situación de abandono de varias obras de arte, se deriven los temas, comprensión lectora, por favor.


Anónimo dijo...

Esto es una clara representación de nuestro presente como sociedad.
¿Hemos sido mejores que eso?
Con un breve resumen de mi experiencia como montevideano intentaré responder a esa pregunta.
Pasé la infancia y parte de la adolescencia bajo el régimen militar.
Los mayores destrozos urbanos que se hacían eran por parte de los proyectos que los militares ponían en marcha que en la mayoría de los casos no eran otra cosa que cubrir de hormigón algún espacio público y bautizarlo como plaza. Con el tiempo no hemos enterado de quien más ganaba con esto no era precisamente la sociedad sino el que les vendía a sobreprecio el cemento y toda una cadena de corruptos expertos en la mordida.
En aquella época era raro que alguien se animara a manchar alguna de esas construcciones y si esto sucedía puede que eso fuera interpretado como un acto de rebeldía y contar con el apoyo moral de parte de la población. Un acto de protesta que llevaba algo de aire nuevo que se colaba por el vidrio roto para refrescarnos el encierro.
En camino a la democracia algo empezó a cambiar.Los muros comenzaron a ser pintados libremente con mensajes políticos pro o contra y de poco a poco la ciudad se cubriendo descontroladamente de diferentes tipos de polución visual que se fue yendo de las manos por falta de control o de interés de los ciudadanos. A esa altura ya quedaban pocos vidrios sin romper en la ventana y a pocos se les ocurría pensar en eso. Esto como tantas otras cosas forman parte de la “cegueras del ciudadano” un tema para otro momento.
Creo que el ambiente influye sobre el individuo. Y supongo que cuando generaciones han crecido viendo los enchastres y destrozos que se han hecho caoticamente durante las campañas electorales,municipales, huelgas o marchas a lo largo de muchas décadas (antes de la dictadura me han dicho era también así) todo ese descontrol influye en que algunos interpreten en que es normal destrozar más vidrios de la ventana. Cuando uno crece en una sociedad así el concepto de ventana con todos los vidrios es una utopía más que una posibilidad.
En una sociedad así se hace difícil esperar que esas esculturas puedan sobrevivir sin ser alcanzadas por la normalidad aunque esa normalidad vaya en contra de valores positivos de conservar el entorno más que destrozarlo. He visitado otros lugares en el mundo en el logran conservar adecuadamente sus zonas públicas sin necesidad de mucha seguridad extra . En Montevideo aún es dificil lograrlo no sólo por falta de control de parte de las autoridades pero peor aún por falta de control de sus ciudadanos.
Se me cansaron los dedos, lo dejo por aquí.
Saludo gío


Anónimo dijo...

Por todas esas armas de destrucción masivas, que aunque necesiten mucha tecnología para tenerlas,
la tienen los países menos desarrollados y mas densamente poblados, como Pakistán, India, Iran, Sudáfrica, etc. (Política de Control Poblacional?)